Entrevista en The Guardian: No más Misery Business para Paramore

Los punk-popperos están disfrutando su nueva vida como trio luego de sobrevivir a una dificultosa separación

En el 2010, Paramore lo tenía todo. Pasaron de ser unos adolescentes-emo-punk-popperos a una banda de rock llena-estadios, cuyo tercer álbum, Brand New Eyes, saltó directamente al número 2 en las listas de Billboard. Tocaron en el Reading and Leeds Festival, completando en el tope este evento entre bandas como Blink-182 y Weezer. Tuvieron un ejército de dedicados fans adolescentes que comentaban en cada uno de sus publicaciones en blogs, de los cuales hubo muchos. Pero no todo estaba bien. Una traúmatica e inminente separación, y un poder mayor se encontraban detrás de ello. Un breve recuento: Paramore se creó en Franklin, cerca de Tennessee, por un grupo de adolescentes en el año 2005. Publicaron dos álbumes en rápida sucesión, moviéndose de un circuito pequeño estilo punk de garaje a mayores eventos de rock para el momento que ellos cumplieron 18. Capturaron la cresta de la ola emo, pero el sonido de sus melodías los dejó por encima de sus ojos-y-uñas-pintados-de-negro contemporáneos, y con la presencia chispeante de su vocalista, Hayley Williams, terminaron destinados para cosas más grandes.

La banda participaba del cristianismo –no muy común en la fraternidad del rock’n’roll- pero renuentes a dejarse definir solo por ello. “Somos cristianos, pero no somos una banda cristiana.” Dijo el guitarrista Josh Farro alguna vez. Hayley se tomó también alguna vez unas cuantas líneas en Livejournal para explicar una frase de su hit de lanzamiento Misery Business “God does it feel so good”, en el cual se negó a hacer proselitismo. “Ustedes no tienen por qué creer en lo que yo creo, y nadie en Paramore va a andar por ahí intentando forzar nuestra fe en la vida de otras personas”, escribió. Cuando su segundo álbum, Riot!, se publicó, empezaron a surgir tensiones dentro de la banda. Paramore se construyó alrededor del núcleo de Hayley y Josh. Ellos fueron pareja por bastantes de sus primeros años, pero, como la mayoría de los romances, no duró. En febrero de 2008, un tour por Europa de pronto se canceló. “Hay muchos asuntos internos que han estado afectando a nuestra banda por algún tiempo,” escribió Hayley para el momento en un post para los fans. “quizá un día les contemos toda la historia, pero, por ahora, sepan que nosotros cinco vamos a trabajar muy duro para arreglarlo todo.”

Parecía como si todos en Paramore hubiesen estado haciendo alguna búsqueda interior en su alma. Dos semanas anteriores a la separación, Josh había expresado desagrado en la manera en como ellos estaban siendo proyectados a través de los medios. “Somos una banda. No es solo Hayley; no es su banda. Solo porque ella sea la vocalist principal no quiere decir que sea ella la única involucrada,” dijo. Sus fans, naturalmente, le rogaron no renunciar, y por un tiempo, lograron mantenerse juntos. Grabaron rápidamente el éxito del 2009 Brand New Eyes, un fornido y potente álbum de rock que solidificó su posición en los mercados comerciales. Comercialmente, crecieron más que nunca, se hicieron más grandes. Pero esto no sería sostenible en el tiempo. Hayley, por sus propios testimonios, dejó alusiones a todos los problemas y fallos en sus relaciones dentro de las letras de Brand New Eyes. La banda, deseosa de seguir trabajando, simplemente mantuvo su cabeza baja y siguió adelante.

El año siguiente, al final del verano, Josh y su hermano Zac dijeron a los demás que se irían. Hayley y los miembros restantes, Taylor York y Jeremy Davis, publicaron una declaración: “Queremos que Josh y Zac hagan algo que los haga feliz y, si esa felicidad no está aquí con nosotros, los apoyaremos en su búsqueda de la felicidad en cualquier otro lugar.”

Se suponía que ese sería el fin del asunto. No lo fue. Inesperadamente, Josh publicó un blog de 1500 palabras en su propio sitio web de Tumblr, en donde criticaba absolutamente todo, desde la forma en que la banda se había formado hasta las letras de Brand New Eyes, que él consideraba profanas e impropias. “Por ejemplo, ‘La verdad nunca me deja libre’, lo cual es una contradicción con lo que establece la Biblia en Juan 8:32 (‘y todos deberán saber la verdad, y la verdad deberá dejarlos libres’).” Dijo. “oraciones y consejos” fue lo que finalmente lo llevó a la decisión de abandonar la banda. La publicación terminaba con “Toda la gloria sea para Dios.” Hayley, Taylor y Jeremy estaban pasmados. “Fue… repugnante, de verdad” dijo Hayley, con una evidente mirada de consternación. Han pasado ya dos años, y la banda está en Londres para anunciar la salida de su cuarto álbum, el primero desde que son un trio. Se llama Paramore y se estrenará en el mes de abril.

“Fue realmente difícil morder nuestras lenguas,” dijo Taylor, quien garabateaba furiosamente una tortuga con ojos laser y evitaba hacer contacto visual conmigo. “Pasamos tanto tiempo con ellos, y en verdad los queríamos mucho, fue un sentimiento tan extraño de… No lo sé. Casi se sintió como si, por un periodo de tiempo, nunca los hubiésemos conocido. Teníamos muchísimos sentimientos negativos.”

Jeremy admite que todos estuvieron tentados a tomar represalias, pero en vez de eso se apoyaron unos de otros. “Todos tomamos turnos para ser el enojado, y luego ser la persona que intentaba tranquilizar al otro. Como, para no decir nada…”

Cuando les pregunté si siempre fueron optimistas en que ellos podrían continuar el camino como un trio, hubo una larga pausa. Taylor seguía garabateando. 

“Ummmmmmm,” dijo Hayley. “No siempre.” Silencio.

Taylor levanta la mirada: “Sinceramente, fue algo muy aterrador. Se sintió como algo demasiado abrumador. Teníamos algo en ese momento, y finalmente habíamos conseguido un sistema, que sin embargo era disfuncional. Y todo eso de pronto desapareció. Seguramente fue la mejor cosa que jamás pudo haber pasado, pero para el momento no llegó a sentirse así para nada.”

La separación obviamente sigue siendo una herida abierta. Hablaron de “vivir en negación” promocionando Brand New Eyes hasta que, como la misma Hayley señala, “todo se desplomó, y la tensión de pronto desapareció”. No han vuelto a hablar con los hermanos desde aquella publicación tan ofensiva. Hayley no sabe si lo harán de nuevo alguna vez. “Supongo que ahora, estoy muy agradecida por todo lo que pasó, ¿cómo podría estar molesta?” Nos ilustra luego con una analogía: “Imagina estar en una relación. Ustedes terminan. Estas destrozada. Luego conoces al hombre de tus sueños. ¿Vas a seguir siendo una imbécil?” Se encoge de hombros: “Estamos felices ahora, y eso es todo lo que importa.”

Esa felicidad está manifestada en su nuevo álbum, una gran bestia del pop-rock llena de aplausos e incluso un coro góspel y el sónido de un órgano, que se pareciese un poco al sonido del No Doubt de los años 90. Está producido por el miembro de Beck y bajista de Nine Inch Nails, Justin Meldal-Johnsen, AKA JMJ, quien estuvo apretando los botones de la última producción de M83, Hurry Up, We Are Draming. Ellos se reunieron con él, pensando que quizá el fuese “demasiado cool para su banda”, pero se equivocaban. Aunque el álbum de alguna manera es una despedida, no está completo si lo vemos solo de esa cara, agragando fuertes beats, campanadas y estridentes silbidos, tiene también la esensia palpable de una nueva ambición. Una nueva canción, Ain’t It Fun, suena como si Alexander O’Neal recién hubiese descubierto el catálogo de B-sides de Refused. 

Es probable que este sea el sentimiento pop más directo, definitivamente podrías ponerte a bailar con Ain’t It Fun –es una opción bastante práctica así como una muy artística también. Después de todo, Paramore también tiene una gran base adolescente de fans. Estuvieron por un tiempo alineados con aquellos a quienes les gustaba Fall Out Boy y Panic! At The Disco, aunque ellos siempre tuvieron un sonido más melodioso. Ahora esos fans deben de estar alrededor de sus 20 años, así como los miembros de la banda (Jeremy está casado; y pasa muchas horas de sus tardes mostrando videos tomados con su celular de su nuevo perro). Las cosas han cambiado, crecido, evolucionado.

“¡Emoooo!” grita Hayley. “¡Pondré una foto de esas en mi Twitter: ‘Nadie dice emo nunca más.’ Voy a traerlo de vuelta, ya verán!” bromea.

Jeremy reconoce que consideraron esto: “Luego de que empezamos a escribir cosas extrañas como Ain’t It Fun, nos pusimos un poco nerviosos. Pero eso también fue confortable. Hemos madurado y crecido, no nos gusta la misma música que nos gustaba antes, así que ¿por qué a nuestros fans no habría de haberles pasado lo mismo? Esa idea nos mantuvo y nos dio el impulso para seguir adelante.”

En el pasado, con “toda la cosa del drama de la banda”, no fueron capaces de hacer este álbum. “Con cinco personas, era un compromiso más difícil,” recuerda Taylor. “Esta es la primera vez que somos capaces de lanzar una idea como, ‘Vamos, sería genial tener un coro gospel’, sin que esta fuese descartada al momento.”

“A medida que he crecido, he aprendido que realmente no me importa si algo que amo es lo más ‘cool’,” dice Hayley. “¿Qué estás escuchando? ‘Uh, ¿A los Smiths?’ No. Diles que estás escuchando las canciones viejas de Shania Twain.”

Artículo por Rebecca Nicholson

Traducción Raúl Manresa (Paramore Venezuela)